Bueno, pues se terminó la dieta. Me he levantado sin rastro del dolor de cabeza ni nada parecido y con ganas de comer algo... un poco de zumo, jeje. Y después un tomate. La primera mitad sin más a la boca y listo. La segunda con un poquito de sal, mejor aún (el tomate no era muy bueno la verdad)
Y después... la resaca de la dieta... un poco de dolor de estómago con el tomate, pero bueno, no demasiado. Y claro, después tocaba comer en casa de mis padres, ¡¡menos mal que he avisado antes para que no me pongan un buey sobre la mesa!! Un poco de puré y algo de pescado con pan de semillas... ¡rico rico!
Y por la tarde se nota la comida, más ganas de moverme. Así que he cogido la bici y me hecho una rutita, corta, por si acaso, pero me ha sentado a gloria. Y para recuperar una naranja valenciana traída del mismo árbol. No se puede pedir más.
Esta noche tocará una alcachofa si me entra hambre, si no... a dormir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario